Fresh Swings Start Here: Terapia de ondas de choque para lesiones de codo

Índice

El codo de tenista y la terapia con ondas de choque

¿Qué es el codo de tenista?

El codo de tenista, o epicondilitis lateral, es una afección caracterizada por dolor e inflamación en la parte externa del codo debido a la tensión repetitiva de los tendones. Es frecuente entre los deportistas, sobre todo los tenistas, pero también afecta a personas con profesiones que requieren movimientos repetitivos del brazo, como carpinteros y oficinistas. Las investigaciones sugieren que hasta el 3% de la población experimenta codo de tenista en algún momento, con una mayor prevalencia en individuos de 30 a 50 años.

¿Qué es la terapia de ondas de choque?

Terapia de ondas de choque es un tratamiento no invasivo que utiliza ondas acústicas de alta energía para estimular respuestas biológicas curativas en los tejidos musculoesqueléticos. Desarrollada inicialmente para romper cálculos renales (litotricia), esta tecnología ha evolucionado hasta convertirse en una modalidad eficaz para tratar diversas afecciones ortopédicas, incluido el codo de tenista.

El mecanismo de la terapia con ondas de choque reside en su capacidad para promover la neovascularización (formación de nuevos vasos sanguíneos), aumentar la actividad celular y romper las calcificaciones de los tendones. Además, desensibiliza las terminaciones nerviosas, proporcionando un alivio significativo del dolor. Los ensayos clínicos han demostrado que el 70-80% de los pacientes con codo de tenista crónico informan de una mejoría tras la terapia con ondas de choque.

Existen dos tipos principales de terapia con ondas de choque:

  • Ondas de choque focalizadas: Suministran energía a una profundidad precisa, ideal para lesiones de tejidos profundos.
  • Ondas de choque radiales: Distribuyen la energía sobre una zona más amplia, suelen utilizarse para afecciones musculoesqueléticas superficiales.

Un ensayo controlado aleatorizado publicado en The American Journal of Sports Medicine descubrió que la terapia con ondas de choque producía una reducción del dolor 60% mayor que los tratamientos con placebo al cabo de seis semanas. Estos prometedores resultados sitúan a la terapia con ondas de choque como una alternativa superior a las inyecciones de corticoesteroides, que pueden proporcionar sólo un alivio temporal y debilitar las estructuras tendinosas con el tiempo.La terapia con ondas de choque es un tratamiento no invasivo que utiliza ondas acústicas para promover la curación en afecciones musculoesqueléticas. Estos pulsos de alta energía estimulan el flujo sanguíneo, aceleran la regeneración tisular y reducen el dolor al interrumpir las señales dolorosas. Los estudios clínicos indican que el 70-80% de los pacientes informan de un alivio significativo del dolor tras una serie de tratamientos con ondas de choque, lo que la convierte en una alternativa eficaz a las inyecciones de corticosteroides y la cirugía.

Evaluación del paciente y candidatura para la terapia con ondas de choque

No todos los casos de codo de tenista son adecuados para el tratamiento con ondas de choque. Antes de iniciar el tratamiento, los profesionales sanitarios realizan una evaluación exhaustiva para determinar la idoneidad.

Primero, una evaluación clínica que incluye:

  • Evaluación del dolor: Medición de la gravedad mediante la escala visual analógica (EVA).
  • Evaluación de la limitación funcional: Pruebas de fuerza de prensión y extensión de muñeca contra resistencia.
  • Pruebas de imagen: Pueden utilizarse ecografías o resonancias magnéticas para detectar cambios degenerativos en el tendón.

La terapia con ondas de choque es más eficaz en casos crónicos de más de seis meses de duración que no han respondido a tratamientos convencionales como reposo, ortesis o fisioterapia. Los pacientes con degeneración tendinosa grave (tendinosis) suelen ser los más beneficiados. Sin embargo, ciertas afecciones contraindican el tratamiento con ondas de choque, entre ellas:

  • Trastornos hemorrágicos (por ejemplo, hemofilia).
  • Uso de medicamentos anticoagulantes (por ejemplo, warfarina).
  • Embarazo (por precaución).
  • Presencia de neoplasias malignas en la zona de tratamiento.

Los estudios sugieren que los pacientes con casos leves a moderados tienen una tasa de éxito del 80-90%, mientras que los que presentan una degeneración grave pueden requerir sesiones adicionales.

Preparación y planificación previas al tratamiento

Antes de iniciar terapia con ondas de choque para el codo de tenistaUna preparación cuidadosa garantiza unos resultados óptimos del tratamiento. Una planificación adecuada incluye la formación del paciente, la localización precisa de la zona afectada y el establecimiento de parámetros de tratamiento adaptados al estado de cada persona. Estos pasos aumentan la eficacia, mejoran el cumplimiento del paciente y minimizan las posibles molestias.

La educación del paciente es un componente fundamental de la preparación previa al tratamiento. Comprender el mecanismo del tratamiento con ondas de choque, los beneficios esperados y los posibles efectos secundarios ayuda a generar confianza y a mejorar el cumplimiento del plan de tratamiento.

Durante la consulta, los médicos deben explicar:

  • El objetivo de la terapia con ondas de choque: Estimular la curación del tendón, reducir el dolor y mejorar la función.
  • El procedimiento en sí: Los pacientes deben saber qué esperar en cuanto a sensaciones (molestias leves, hormigueo o presión) durante el tratamiento.
  • Resultados esperados: La mayoría de los pacientes experimentan una mejora significativa en un plazo de 6 a 12 semanas. Sin embargo, los resultados pueden variar en función de la gravedad de la afección.
  • Posibles efectos secundarios: Dolor temporal, hinchazón leve, enrojecimiento o hematomas en el lugar del tratamiento, que suelen desaparecer en unos días.

Antes del procedimiento debe obtenerse el consentimiento informado. Esto implica hablar de los riesgos, los beneficios, las opciones de tratamiento alternativas y el número de sesiones necesarias. Hay que animar a los pacientes a que hagan preguntas, asegurándose de que entienden perfectamente el proceso. Un paciente bien informado tiene más probabilidades de seguir las pautas posteriores al tratamiento, lo que mejora los resultados generales.

Localización del área de tratamiento

La identificación precisa del tendón afectado es crucial para una terapia eficaz con ondas de choque. Una mala alineación o una aplicación incorrecta pueden reducir la eficacia y prolongar la recuperación.

La localización implica una combinación de:

  • Exploración clínica: El clínico palpa el epicóndilo lateral para identificar las zonas sensibles. Se puede pedir a los pacientes que extiendan la muñeca contra resistencia para localizar la región más afectada.
  • Ecografía: En casos de tendinopatía crónica o grave, la ecografía proporciona una visualización detallada de los cambios degenerativos en el tendón. Ayuda a confirmar el diagnóstico y garantiza una aplicación precisa de las ondas de choque.

La colocación adecuada del paciente también es esencial. Normalmente, el paciente se sienta o reclina con el antebrazo apoyado en un cojín para mantener la relajación durante el tratamiento. Una vez confirmada la zona de tratamiento, se aplica un gel de acoplamiento inocuo para la piel a fin de facilitar la transmisión de las ondas de choque.

Ajuste de los parámetros de tratamiento

La personalización de los parámetros del tratamiento en función del estado del paciente y de su nivel de tolerancia es esencial para maximizar su eficacia. Los principales parámetros incluyen:

  • Niveles de energía: Oscilan entre 0,08 y 0,25 mJ/mm² en función de la gravedad de la afección. Los niveles de energía más altos se utilizan en casos crónicos.
  • Frecuencia: Entre 8 y 12 Hz, lo que garantiza una estimulación óptima de los procesos biológicos de curación.
  • Número de pulsos: Normalmente entre 1.500 y 3.000 por sesión, ajustados en función de la respuesta del paciente.
  • Número de sesiones: Generalmente, de 3 a 5 sesiones espaciadas una semana. Pueden ser necesarias sesiones adicionales para pacientes con tendinosis grave.

Los clínicos deben empezar con niveles de energía más bajos durante la primera sesión e ir aumentando gradualmente la intensidad en función de la opinión del paciente. Garantizar la comodidad del paciente al tiempo que se mantiene la eficacia terapéutica es un delicado equilibrio que requiere experiencia y ajustes en tiempo real.

Procedimiento de la terapia de ondas de choque

Preparación e instalación

Antes de administrar las ondas de choque, se coloca al paciente en una posición cómoda, asegurándose de que el brazo afectado esté relajado. Se aplica una cantidad generosa de gel de ultrasonidos en la zona de tratamiento para mejorar la conducción de las ondas acústicas y minimizar la pérdida de energía. El médico selecciona el aplicador de ondas de choque adecuado en función de si se van a utilizar ondas de choque focalizadas o radiales:

  • Las ondas de choque focalizadas penetran más profundamente en los tejidos, por lo que son adecuadas para casos crónicos o graves.
  • Las ondas de choque radiales distribuyen la energía por una superficie más amplia, y suelen utilizarse para tendinopatías más superficiales o difusas.

El profesional se asegura de que el aplicador esté en pleno contacto con la piel para evitar la disipación de energía y garantizar una penetración eficaz en el tendón.

Administración de las ondas de choque

El procedimiento comienza con la administración gradual de ondas de choque de baja intensidad. Los pacientes suelen notar una sensación de golpeteo rítmico o una ligera molestia cuando la energía se transmite al tendón afectado.

Durante el tratamiento:

  • El médico controla la respuesta del paciente y ajusta la intensidad si es necesario.
  • Las ondas de choque se aplican con un movimiento circular o lineal, dependiendo de la estructura del tendón y del grado de degeneración.
  • El tratamiento dura entre 5 y 10 minutos por sesión, en función del número de pulsos administrados.

El dolor durante el tratamiento es una respuesta normal, lo que indica que las ondas de choque están estimulando eficazmente el proceso de cicatrización. No obstante, la intensidad debe mantenerse dentro de unos límites tolerables. Si las molestias son excesivas, puede reducirse temporalmente el nivel de energía antes de volver a aumentarlo gradualmente.

Protocolo de sesión y frecuencia

Un protocolo estándar de tratamiento con ondas de choque para el codo de tenista incluye:

  • Sesiones espaciadas una semana, dejando tiempo para la reparación de los tejidos entre tratamientos.
  • Un total de 3-5 sesiones, con tratamientos adicionales para casos graves o recurrentes.
  • Mejoría gradual de los síntomas a lo largo de 6-12 semanas, con reducción del dolor y restablecimiento funcional observados progresivamente.

La mayoría de los pacientes experimentan una reducción del dolor de 30-50% tras la segunda sesión y una mejora de 70-80% tras la última sesión. Los estudios de seguimiento a largo plazo demuestran que los beneficios pueden durar más de un año, lo que convierte a la terapia con ondas de choque en una solución viable a largo plazo para la epicondilitis lateral crónica.

Recuperación y rehabilitación tras el tratamiento

Cuidados inmediatos tras el tratamiento

Los pacientes pueden experimentar dolor leve, enrojecimiento o hinchazón después del procedimiento. Estos efectos son temporales y suelen desaparecer en 24-48 horas. Las recomendaciones para después del tratamiento son:

  • Evitar actividades de alto impacto (por ejemplo, levantar objetos pesados, deportes de raqueta) durante al menos 48 horas.
  • Utilizar bolsas de hielo si persisten las molestias, aunque debe evitarse un exceso de hielo para permitir la curación inflamatoria natural.
  • Mantener la hidratación y una dieta equilibrada para favorecer la reparación de los tendones.

Ejercicios de rehabilitación

La combinación de la terapia de ondas de choque con ejercicios específicos mejora significativamente la recuperación. Fortalecer y estirar el tendón afectado mejora la flexibilidad y previene las recidivas. Los ejercicios recomendados incluyen:

  • Extensiones excéntricas de muñeca: Uso de pesos ligeros para fortalecer los tendones extensores.
  • Estiramientos del antebrazo: Estiramiento de los músculos extensores de la muñeca para mejorar la elasticidad de los tendones.
  • Ejercicios de fortalecimiento del agarre: Uso de herramientas de resistencia para restaurar la función de la mano.

Los pacientes deben realizar estos ejercicios de 3 a 5 veces por semana, aumentando gradualmente la intensidad a medida que mejoran los síntomas. Los estudios demuestran que los ejercicios de rehabilitación combinados con la terapia de ondas de choque conducen a 40% tiempos de recuperación más rápidos en comparación con la terapia de ondas de choque sola.

Modificación de actividades

Adaptar las actividades diarias reduce la tensión sobre el tendón y evita que se vuelva a lesionar. Las estrategias incluyen:

  • Uso de teclados y herramientas ergonómicos para los trabajadores de oficina.
  • Modificación de la técnica de agarre del tenis para deportistas.
  • Uso de ortesis de sujeción durante actividades que impliquen movimientos repetitivos de la muñeca.

Seguimiento y gestión a largo plazo

Evaluaciones de seguimiento y control de resultados

Las visitas periódicas de seguimiento ayudan a controlar los progresos y ajustar el plan de tratamiento. Los médicos evalúan:

  • Niveles de dolor mediante la escala visual analógica (EVA).
  • La fuerza de agarre mejora con el tiempo.
  • Pruebas funcionales (por ejemplo, capacidad para levantar objetos sin dolor).
  • Los pacientes suelen ser evaluados a las 2, 6 y 12 semanas tras el tratamiento para garantizar una mejora sostenida.

Ajuste del plan de tratamiento

Si los síntomas persisten más allá del tiempo de recuperación previsto, pueden ser necesarios tratamientos adicionales, como:

  • Aumento de los niveles de energía en las siguientes sesiones de ondas de choque.
  • Combinación del tratamiento con ondas de choque con inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP).
  • Remisión de pacientes a fisioterapia para técnicas avanzadas de rehabilitación.

Estrategias preventivas para la salud a largo plazo

Para prevenir la recurrencia, los pacientes deben:

  • Mantener ejercicios regulares de fortalecimiento del antebrazo.
  • Utilizar una técnica adecuada en las actividades deportivas y ocupacionales.
  • Evite los esfuerzos repetitivos excesivos y haga pausas regulares durante las tareas de alto riesgo.

Respuestas a sus preguntas

P1: ¿Cuándo sentiré alivio?

Muchos pacientes notan mejoría después de la primera sesión, con un alivio significativo que se desarrolla a lo largo de unas pocas semanas. Los beneficios totales suelen aparecer al cabo de 6-12 semanas.

P2: ¿Le dolerá?

Es posible que sienta una ligera molestia durante el procedimiento, similar a un golpecito o sensación de hormigueo, pero es mucho menos dolorosa que el dolor crónico de codo. Las molestias desaparecen en 24-48 horas.

P3: ¿Es mejor que la fisioterapia?

La terapia con ondas de choque funciona más rápido que la fisioterapia por sí sola y mejora la recuperación cuando se combina con ejercicios de rehabilitación. Los estudios demuestran 40% una mejoría cuando se utilizan ambas juntas.

P4: ¿Puede sustituir a la cirugía?

Sí, en más del 80% de los casos, la terapia con ondas de choque evita la necesidad de cirugía al estimular la cicatrización natural. Sin embargo, los casos graves, como la rotura completa del tendón, pueden requerir cirugía.

P5: ¿Tiene efectos secundarios?

Los efectos secundarios son mínimos, e incluyen dolor temporal, enrojecimiento o hinchazón leve. Estos síntomas desaparecen de forma natural en un par de días. No se requiere tiempo de inactividad.

Referencia

Efectos de la terapia con ondas de choque extracorpóreas frente a la terapia ultrasónica y el masaje de fricción profunda en el tratamiento de la epicondilitis lateral: un ensayo clínico aleatorizado: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11254923

Tratamiento con ondas de choque extracorpóreas en trastornos musculoesqueléticos: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3342893/

Evaluación de la epicondilopatía lateral, la compresión del nervio interóseo posterior y el síndrome de plica como causas coexistentes del codo de tenista crónico: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10267267/

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